Análisis heurístico para UX: por dónde empezar

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Mejorar nuestros productos y la experiencia del usuario es un deber que todo producto digital debe tener en cuenta. En este sentido, el análisis heurístico para UX o análisis de usabilidad es una herramienta clave para conocer qué está fallando y cómo poder mejorarlo.

Lo primero es saber qué es y en qué consiste.

El Análisis heurístico para UX es una prueba de usabilidad de una interfaz que se realiza a través de expertos y se basa en 10 principios generales, creados por Jakob Nielsen para el diseño de interacción. Estos análisis proporcionan a los equipos información muy jugosa para poder implementar mejoras o corregir errores. Además, cuando no se cuenta con presupuesto para realizar un focus group, los testeos con usuarios se convierten en una metodología de gran ayuda.

¿Cómo hacer la evaluación heurística?

Al llevar a cabo la evaluación, es común que se utilice un semáforo con 4 colores:

Rojo: un problema crítico.
Es un error grave que dificulta a los usuarios encontrar lo que andan buscando.

Naranja: un problema importante.
Es algo que afecta a la usabilidad, pero no a la funcionalidad del sistema.

Amarillo: un problema menor.
Es algo que se recomienda cambiar por los principios heurísticos de usabilidad y una experiencia experta.

Verde: buena práctica.
Una práctica bien aplicada y diseñada con las buenas prácticas de usabilidad.

Qué principios utilizamos para el análisis heurístico para UX

1º visibilidad del estado del sistema.

El sistema debe siempre mantener a los usuarios informados del estado del sistema, con una retroalimentación apropiada y en un tiempo razonable. Unas migas de pan, o unos pasos en la realización de un proceso de compra ayudan al usuario a saber dónde está en cada momento.

2º coincidencia entre el sistema y el mundo real.

Igual de importante es hablar el mismo lenguaje que tus usuarios, con palabras, frases y conceptos que les sean familiares. Es conveniente no reinventar la rueda y hacer que la información aparezca jerarquizada de manera natural y lógica.

3º control del usuario y libertad.

¿Quién no se ha equivocado alguna vez, al añadir un producto de más al carrito de compra o ha eliminado por error una foto? Tener a disposición un botón de volver, eliminar, deshacer o editar es un buen ejemplo de este principio heurístico.

4º consistencia y estándares.

Los usuarios no deberían tener que preguntarse si diferentes palabras, situaciones o acciones significan lo mismo.

No reinventar la rueda puede ayudarnos a facilitar la comprensión y entendimiento a los usuarios. Un ejemplo sencillo es si utilizamos un botón de acción de color naranja, este debe verse exactamente igual en todas las pantallas de tu página web.

5º prevención de errores.

Antes de diseñar buenos mensajes de error, procura evitarlos.

Los formularios suelen ser carne de cañón en la validación de los mismos y suele ocurrir cuando no informamos bien de los requisitos de cada campo.

6º reconocimiento en lugar de recordar.

Procurar que el usuario no realice esfuerzos de memoria en los objetos, las acciones y opciones que ha elegido en la web. Por ello, lo idóneo es que estén visibles, ya que no debería recordar la información de una parte del diálogo a otra.

Una buena práctica suele darse cuando vamos a reservar un vuelo, en una fecha, una hora, pasajeros y un destino concreto. Normalmente las web suelen recoger en la parte superior toda la información comprimida para ayudar al usuario.

7º flexibilidad y eficiencia de uso.

Los atajos no vistos por los usuarios principiantes, a menudo pueden acelerar la interacción para el usuario experto, de modo que el sistema puede atender tanto a usuarios inexpertos como experimentados. También es importante dejar que dichas acciones se puedan personalizar.

8º diseño estético y minimalista.

Menos es más y todos lo sabemos, pero ¿cuántos pecan de horror vacui? Deshacerse de información y elementos irrelevantes.

Ten en cuenta que una unidad extra de información compite y se enfrenta con la información importante, lo cual hace que tenga menos jerarquía.

9º ayuda a los usuarios a reconocer, diagnosticar y recuperarse de errores.

Expresarnos en un lenguaje común y llano ayuda a la identificación de los problemas y sugiere una solución.

Una mala práctica ocurre cuando introducimos dentro de un formulario un D.N.I. y se nos ha olvidado un número y una letra, y el mensaje solo te indica que da error en rojo. Ayudaría al usuario más si de manera clara y concisa te explicase que falta un número y una letra.

10º ayuda y documentación.

Antes de generar una documentación extensa, ten presente que es mejor que tu web pueda usarse sin dicha documentación.

Aun así, tener un buen buscador, un asistente o unas buenas F.A.Q’s ayudarán a tu usuario en caso de duda.

Diseño UX Bilbao

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